Fuertes y Baterías de Santoña
F. de Napoleón, F. de San Carlos, F. de San Martín,
B. de San Martín Alto y B. Baja de Galvanes)

Santoña
Declarada Bien de Interés Cultural / 1992


      Santoña, por su estratégica ubicación, ha sido tradicionalmente una plaza fortificada y codiciada desde el punto de vista militar. Los testimonios que se han conservado hasta nuestros días confieren a esta villa una singularidad por su arquitectura militar. Las primeras obras realizadas para proteger los intereses de la comarca de Trasmiera, sus astilleros y accesos, se remontan a fines del siglo XVI.

      De las antiguas fortificaciones apenas quedan referencias ya que sobre éstas se levantaron otras más modernas. En época de Felipe II se construyó el castillo de la Torrecilla, sobre el que en 1668 se edificó el fuerte de San Carlos. Los franceses, durante la "Guerra de la Independencia", ejecutaron dos fortificaciones para la defensa del acceso norte a Santoña: los fuertes denominados Imperial o de Napoleón y del Mazo. En la actualidad, además de pequeños reductos y baterías dispersos por el monte de Santoña, de las cuatro grandes fortificaciones sólo quedan tres, ya que el fuerte Imperial, la plaza de armas, fue derruido a principios de siglo para construir el penal del Dueso, transmitiendo su sobrenombre de "Napoleón" al fuerte del Mazo.

       El fuerte del Mazo se edificó en el monte de Santoña y fue la obra más sólida realizada por los franceses. Este complejo de edificios amurallados tiene su origen a comienzos del XIX. El Conde de Cafarelli, comandante general de las tropas francesas destinadas al norte de España, se desplazó desde Vitoria, tomó la plaza, y para reforzar su defensa en el área de Berria se construyeron los fuertes Imperial y del Mazo cerca del Dueso.

       El fuerte de San Carlos se edifica en 1668 sobre el monte de Santoña, en una posición dominante de la bahía. Presenta una estructura distribuida en dos cuerpos: la inferior es compacta, con sillares de caliza y galería corrida en forma de "L" con vanos abocinados para la artillería. Sobre este cuerpo se dispone una amplia terraza y barbeta a cielo abierto, en donde se ubicaban los cañones.

       El fuerte de San Martín se emplaza más al interior, en el monte Buciero, representando una segunda barrera de fuego. Aunque se desconoce con precisión su cronología, se sabe que se reconstruye en 1668. Su estructura presenta forma de herradura, tiene dos pisos y la cubierta hace las veces de terraza transitable. Un amplio patio da acceso a las dos plantas, a la cubierta y a la denominada "casa de Oficiales", edificio exento embutido en el interior.

       Por último, cabe citar algunas baterías, como las de San Martín alto y baja de Galvanes, como complemento del sistema defensivo de Santoña.

      Ayuntamiento de Santoña. El fuerte de San Martín, que en la presente centuria sirvió de prisión, es sede de la Escuela Taller que se ha ocupado de su rehabilitación desde 1986.

      GARCIA GUINEA, M.A.; VAN DEN EYNDE, E.; BESADA, J.M.: "Tres conjuntos arquitectónicos de especial interés dentro de los límites de la reserva natural: las fortificaciones militares, los faros y los molinos de mar", en Escuela Taller de Santoña (coord.): La Reserva Natural de Santoña, Victoria y Joyel. Madrid 1993, pp. 184-190. GUTIERREZ, J.L.: Santoña. Datos culturales, turísticos, históricos y otros aspectos. Santoña 1985, pp. 73-77.

      En Santoña: Iglesia de Santa María del Puerto. Ficha 39. Antiguo Hospital Militar. Ficha 83. Casa-Palacio del Marqués de Manzanedo. Ficha 84. Monte El Buciero y Marismas.

      Desde la N-634, Santander-Bilbao, se puede acceder a Santoña tanto desde Gama como desde Cicero. A los pies del Monte de Santoña se hallan los fuertes y baterías que en siglos pasados defendieron la villa.


Arriba                Indice de Bienes de Interés Cultural