Carmona
Cabuérniga
Declarada Bien de Interés Cultural / 1985


      En el curso medio de los valles del Nansa y del Saja se conservan numerosos núcleos de población cuya arquitectura, casi siempre de la época barroca en la que se alternan las viviendas nobles -casonas- con las populares, refleja el modelo más peculiar de Cantabria en los siglos XVII y XVIII, condicionado por el entorno físico y adaptado al modo de vida de la población.

      Carmona es uno de los pueblos más característicos del occidente de Cantabria. Su población se distribuye en numerosas casas de piedra con cierto trazado urbano de estructura concentrada.

       Existen viviendas que pueden datar del siglo XVI en torno a la iglesia, pero la construcción más peculiar es la denominada casona montañesa, típica de los valles del Nansa, Saja y Besaya, con su fachada de arcadas y solana entre cortavientos.

       Digna de destacar es la labra decorativa de la piedra en los dinteles de las puertas y frentes de los pilares, con motivos de hojas de roble, florones, rombos y otros elementos simbólicos, así como la talla en madera en la decoración de los pasamanos de las barandas, de las vigas y de los aleros. Ejemplos pueden verse en tres casonas de la calle del Sol, tras el Parador, construidas en el siglo XVII -que han sido despojadas de su escudo- y en otras dispuestas en hilera en el barrio de la Hoya y delante de la iglesia.

       El edificio más representativo es el Palacio de los Mier, construido a principios del XVIII. Su estructura recuerda la arquitectura barroca madrileña del siglo anterior, con cuerpo central y dos torres enmarcando la fachada. En el centro se encuentra el escudo de armas de Díaz, Cossío, Calderón y Mier, con el lema "Adelante los Mier, por más valer" y la inscripción "Reedificose esta casa año de 1715 por don Francisco Díaz de Cossío, canónigo dignidad de maestre de escuela de Burgos". Hace dos décadas se transformó en Parador Regional.

       Otras casonas dignas de mención son las que ostentan los escudos de Cossío y Mier en el barrio de la Hoya, y la Casa de Cossío en el barrio de Robreo.

      La iglesia parroquial de San Roque es obra encargada por el indiano don Pablo Fernández Calderón, que testó en México en 1761, destinando 7.000 pesos para su construcción. Está situada en el centro del pueblo, tiene planta de cruz latina y los seis tramos se cubren con bóveda de crucería.

       La ermita de Nuestra Señora de Guadalupe fue fundada también por el mismo indiano, que dedicó 1.000 pesos a la obra y envió un lienzo con la imagen de la patrona de México. Así mismo, mandó reconstruir a su costa la ermita de las Lindes, que había sido fundada por el clérigo y literato don Pedro de Cossío y Celis, a principios del mismo siglo.

      CAMPUZANO RUIZ, E.: Catálogo Monumental de Cantabria. II. Valles del Saja y del Besaya. Santander l99l. CAMPUZANO RUIZ, E.: Los Indianos. Arte Colonial en Cantabria. 2. Santander 1993.

      En Cabuérniga: Casonas, en Valle, Terán y Renedo. Iglesia parroquial y casonas, en Sopeña. Casona de Rubín de Celis y Cossío, en Cossío (Rionansa). Torre de Rubín de Celis, en Obeso (Rionansa). Ficha 103. Conjunto histórico de Tudanca. Ficha 130

      A unos 60 km. al suroeste de Santander. Al llegar a Cabezón de la Sal por la N-634, hay que tomar la carretera de Reinosa y seguir hasta el pueblo de Valle. Allí se debe coger la desviación a la derecha que, por la Collada de Carmona, nos acerca a este conjunto histórico.


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