Villa de Comillas
Comillas
Declarada Bien de Interés Cultural / 1985


      El número y calidad de los edificios y monumentos de Comillas, impulsados por el mecenazgo de los primeros marqueses, hacen probablemente de esta bella población cántabra, el conjunto más uniforme y representativo de las artes de finales del siglo XIX en nuestro país. La localidad es conocida también como «villa de los arzobispos», por haber nacido aquí durante los siglos XVII y XVIII varios obispos y arzobispos.

      El caserío, formado por antiguas construcciones rurales, casonas solariegas y modernos edificios, se encuentra enclavado entre cuatro pequeños cerros, a escasos metros de la costa, de su puerto y de su playa. La primera cita documental de Comillas se halla a principios del siglo XII en el cartulario de Santillana del Mar. En el siglo XIV Garcilaso de la Vega levantó el castillo, que posteriormente pasó al señorío del marqués de Santillana. A fines del siglo XV ya posee puerto pesquero, que se transforma en muelle en el XVII. De este mismo siglo es la actual iglesia parroquial, organizada en tres naves y con una torre prismática que remata en un estilizado pináculo. Sustituye ésta a la antigua iglesia, hoy singular cementerio, reformado a fines del siglo XIX por el arquitecto Domenech y Montaner.

      Fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando la población vive una actividad constructiva impresionante bajo el impulso y mecenazgo del primer marqués de Comillas, Antonio López y López y de su hijo Claudio López Bru. Durante estos años se concentran en la villa obras de arquitectos como José Oriol Mestres, Juan Martorell, Antonio Gaudí, Cristóbal Cascante, Camilo Oliveras; escultores como Arnau, Llimona, Roig Soler, Vallmitjana; pintores como Tamburini, Llorens Masdeu; y una legión de insuperables artesanos, vidrieros, fundidores, ebanistas y canteros, que trabajaron para los marqueses y para sus familiares, los Güell, los Díaz Quijano, los Piélago, etc.

      De la capacidad de estos artistas surgieron obras como el magnífico Palacio de Sobrellano (1881-1890), obra cumbre del neogótico britanizante de Juan Martorell, y la aneja capilla panteón igualmente neogótica, dedicada al primogénito del primer marqués, inaugurada en 1881; el espléndido Seminario y Universidad Pontificia de 1892, obra en la que intervinieron Martorell, Cascante y Domenech; el "Capricho", de 1883, proyectado por Gaudí para Máximo Díaz; el Hospital -hoy asilo-, cuidada obra de Cascante de 1888, encargada por don Claudio, hermano del primer marqués; la fuente de los "Tres Caños", de 1899, proyectada por Domenech en homenaje a Joaquín del Piélago que encargó a sus expensas la traída de aguas de la población; el monumento al marqués, elevado en una pequeña colina junto a la playa en 1890, obra de Cascante y Domenech.

      Todo ello hace de esta población a orillas del Cantábrico uno de los más artísticos y bellos rincones de la región.

      Arquitectura Modernista. Domenech y Montaner. Catálogo de la Exposición. Fundación Santillana 1990. GARCIA MARTIN, M.: Comillas Modernista. Barcelona 1993.

      En Comillas: Edificio "El Capricho" de Gaudí. Ficha 62. Fachada principal del Cementerio. Ficha 63. Edificio y Jardines de la Universidad Pontificia. Ficha 64. Parque natural Oyambre. Casa del Barón de Güell, en La Rabia. Iglesia parroquial y casona de los Bracho, en Ruiseñada.

      A 48 km. al oeste de la capital. Desde la N-634, Santander-Oviedo, se puede acceder desde Cabezón de la Sal, o tomando la comarcal de la costa, en Barreda o en Puente San Miguel.


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