Portalada de Carlos III
La Cavada. Riotuerto
Declarada Bien de Interés Cultural / 1985


      Permanece el arco de La Cavada como recuerdo y vestigio de antiguas grandezas industriales del pueblo. La portalada era la principal abertura de un alto muro de cantería que rodeaba todo el recinto de las fundiciones reales, y a través de ella se accedía al impresionante entramado de hornos, carpinterías, escuelas, capilla, etc., que formaban parte de las renombradas fundiciones.

      En 1783 se inició la obra de la portalada, según proyecto del arquitecto Francisco de Solinís. El trabajo se remató un año después. Se trata de una sencilla portada neoclásica, con arco de medio punto entre pilastras y frontón triangular. Bajo el frontis aparece la leyenda "Carlos III Rey. Año 1784", que sustituyó a un escudo con las armas reales que inicialmente llevaba. Los sillares del arco están soldados por coladuras de plomo y hierro, de arriba hacia abajo en una sola pieza. En 1984 se descubrió una placa conmemorativa de su bicentenario.

      La construcción del arco es consecuencia del paso de las fundiciones a propiedad de la Corona. Desde su fundación en el primer cuarto del siglo XVII, las fábricas habían permanecido estrechamente ligadas a la Corona de España, aunque siempre en manos de propietarios privados.

      En 1763, como resultado de la creciente importancia que adquieren las piezas de artillería allí producidas en la defensa nacional y de los numerosos estudios y experiencias que en el lugar se llevan a cabo, el rey Carlos III decidió que la administración de las fábricas se llevara por cuenta real, pagando un alquiler a la Marquesa de Villacastel, por entonces propietaria del complejo. Sin embargo, esta situación administrativa no duró mucho tiempo, y en 1769, la Corona decidió adquirir las fábricas al Conde de Murillo, heredero de la anterior propietaria.

      A partir de 1769, las factorías dependieron del Ramo de la Guerra, produciendo artillería y balerío. En 1781, pasan a ser dependientes de la Marina, para la que produjeron excelentes cañones, con el sistema de fundir en hueco.

      La realización de la portalada coincide con el momento de apogeo y auge de las fábricas, y es debida al interés real en otorgar mayor ornato y seguridad al importante complejo que guardaban.

      La decadencia de las fábricas va ligada a la destrucción de la flota española en Trafalgar, los adelantos de la siderurgia, y a las sucesivas guerras en que se ve envuelta la Corona. A pesar de que hubo intentos de revitalizar las factorías, éstas fueron abandonadas hacia 1838, y definitivamente subastadas en 1850.

      Ayuntamiento de Riotuerto. El monumento se encuentra en la vía pública, por lo que su visita es libre.

      ALCALA-ZAMORA Y QUEIPO DE LLANO, J.: Historia de una empresa siderúrgica española: los altos hornos de Liérganes y La Cavada, 1622-1834. Santander 1974. GONZALEZ-CAMINO Y AGUIRRE, F.: Las reales fábricas de artillería de Liérganes y La Cavada. Santander 1972.

      Iglesia parroquial de Rucandio (Riotuerto). Ficha 28. En Entrambasaguas: Palacio de los Fernández de Velasco. Ficha 67. Palacio de los Acebedo, en Hoznayo. Ficha 68. En Liérganes: Iglesia de San Pedro Ad Víncula y casco histórico. Palacio de Cuesta-Mercadillo, en La Rañada. Cruz de Rubalcaba.

      La Cavada se encuentra a 24 km. al sureste de Santander. En la autovía Santander-Bilbao hay que desviarse a la altura de Solares. La portalada se encuentra a la entrada del pueblo.


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