BIBLIOTECA DE MENÉNDEZ PELAYO


      Dotado de una inteligencia sobresaliente, el santanderino Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912) consiguió en 1878, con sólo 22 años, la cátedra de Historia crítica de la Literatura Española de la Universidad Central de Madrid por la que había obtenido la licenciatura y el doctorado en Filosofía y Letras. En 1881 ingresó en la Real Academia Española de la Lengua y posteriormente entró a formar parte de las reales academias de la Historia (1883), de Ciencias Morales y Políticas (1889) y de Bellas Artes de San Fernando (1892). En 1898, en el mismo año que fue nombrado director de la Biblioteca Nacional abandonó la cátedra para dedicarse de manera exclusiva al estudio.

      La rigurosa labor investigadora que Menéndez Pelayo realizaró a lo largo de su vida le convirtió en uno de los mayores historiadores de la literatura española, una tarea que él abordó como la elaboración de «una obra de arte». A sus primeros años corresponden las polémicas «Ciencia Española» e «Historia de los Heterodoxos», obras de cuya impronta intransigente y tradicionalista se serviría posteriormente el pensamiento nacional-católico español. A continuación inició su labor de historiador de los criterios estéticos, con su «Historia de las ideas estéticas en España», que quedaría inconclusa. Posteriormente abandonó este aspecto para dedicarse a los trabajos de crítica literaria que le ocuparán el resto de su vida con las obras «Antología de la lírica castellana», «Antología de los poetas hispanoamericanos» -trabajo pionero en la materia-, «Estudios sobre el teatro de Lope de Vega» y su inacabada «Orígenes de la Novela».

      Menéndez Pelayo también participó en política. En 1884 fue diputado electo por Mallorca por el Partido Conservador de Cánovas del Castillo y en 1891 por la circunscripción de Zaragoza. Fue senador por elección de la Universidad de Oviedo y por la Real Academia Española de la Lengua.

      Tras su muerte en 1912, sus restos fueron trasladados desde el cementerio de Ciriego a la catedral de Santander en 1956. Del monumento funerario que se le dedicó se encargó el escultor palentino Victorio Macho. Sobre una figura yacente de don Marcelino con hábito de fraile con el que había sido amortajado, se sostiene una original Piedad en bronce patinado en oro.

      A su muerte Menéndez Pelayo legó a la ciudad de Santander la biblioteca que fue formando a lo largo de su vida que él estimaba como la «única obra mía de la que me encuentro medianamente satisfecho». Para ubicarla se decidió construir un edificio de nueva planta que sustituyera al original utilizado por don Marcelino y donado por éste a la ciudad. En el pequeño solar contiguo a la casa donde había nacido y vivido el polígrafo se elevaba un pabellón levantado en 1892 que había hecho las veces de despacho y biblioteca.

      El arquitecto castreño Leonardo Rucabado (1875-1918) se encargó en 1917 de diseñar en el mismo solar el proyecto para las bibliotecas municipal -actual museo de Bellas Artes- y Menéndez Pelayo. El arquitecto respetó la estructura en tres naves del pabellón original, la central cubierta con una vidriera con el escudo real de España y las ventanas laterales con los escudos de las universidades Complutense, de Salamanca, Central y de Barcelona. En 1923, con la presencia de Alfonso XIII, se inauguró el conjunto. El estilo de ambas construcciones es una suma de citas historicistas que van desde el herreriano al barroco de los palacios montañeses.

      En el patio de piedra, frente a la fachada principal de la biblioteca, se instaló una escultura de Mariano Benlliure dedicada a Marcelino Menéndez Pelayo.

      Cerca de 42.000 volúmenes forman la colección formada por textos impresos y manuscritos. Entre estos últimos destacan la «Crónica Troyana» y el «Arte Cisoria». También abundan los escritos de los siglos XVI y XVII entre los que encontramos el autógrafo de «La virtud militante» de Quevedo o «Los melindres de Belisa» de Lope de Vega. Recientemente la investigadora Gemma Avenoza ha descubierto un escrito apologético del pueblo judío, el Yosifón en romance, muy anterior a las ediciones impresas. Un primer catálogo de los manuscritos elaborado por Miguel Artigas apareció en 1957.

      En 1994, fue publicada la segunda parte del catálogo-inventario de estos materiales realizado por Manuel Revuelta Sañudo -director de la biblioteca hasta dicho año-, Rosa Fernández y Andrés del Rey.

      De las obras impresas se conservan una serie de 23 incunables (obras publicadas antes de 1500), salidos de talleres españoles, italianos, franceses y alemanes. Entre estos textos se encuentran la «Enneadas» de Plotino, los dos ejemplares de los comentarios de Santo Tomás de Aquino a Aristóteles, el «Cordial de las Cuatro Cosas Primeras» o las «Antigüedades Romanas» de Dionisio de Alicarnaso. Además, son numerosas las publicaciones del siglo XVI.

      La biblioteca ofrece un panorama muy completo al investigador y son significativos los repertorios bibliográficos de los que se custodian más de 500. Son abundantes los textos de los clásicos de los que cuenta con las ediciones griegas de Didot o las latinas de Valpy y Lemaire. La literatura refleja los gustos de Menéndez Pelayo con textos del Siglo de Oro, del XVIII y XIX.

      Entre las revistas destacan los Boletines de las Academias de la Historia y de la Lengua, el Bulletin Hispanique o la Revue Hispanique.

      El 20 de junio de 1927 se descubrió en la casa donde había vivido Menéndez Pelayo junto a su familia una placa en memoria del polígrafo y de su hermano el poeta Enrique. En 1935 el edificio se abrió al público tras arreglar el interior a la manera en que se encontraba en el momento de la muerte del investigador, con los mismos muebles y enseres que utilizó. La casa fue adquirida por la Sociedad Menéndez Pelayo a la viuda de su hermano Enrique y desde entonces se encargó de gestionarla como museo. Su interior ha sido remodelado en varias ocasiones y en la actualidad alberga también la biblioteca de Gerardo Diego.

      La construcción fue levantada en 1876 se trata de un «hotelito» de dos alturas situado en la parte trasera de la biblioteca de la que le separa un pequeño jardín con de bustos de personajes latinoamericanos como Rubén Dario, Alfonso Reyes o Bartolomé Mitre y de los españoles Ramón Menéndez Pidal, Manuel Milá y Fontanals y Gumersindo Laverde.

      En 1918 se formó la Sociedad Menéndez Pelayo a instancias de Miguel Artigas, su primer bibliotecario. Fue presidida en sus comienzos por el historiador Carmelo de Echegaray. En el Boletín de la Sociedad de 1945 se recordaron los fines que desde sus comienzos persiguió: «Alejar la biblioteca de todo aspecto de yerto museo, vivificándola, poniendo en circulación, para provecho de las letras y de las ciencias, los tesoros bibliográficos que la colección encierra».

      Desde sus inicios, la Sociedad, que actualmente dirige el cronista de la ciudad Benito Madariaga, ha promovido numerosas publicaciones entre las que destaca el Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo aparecido al año siguiente de su fundación. Si en sus primeras entregas se dedicó principalmente a dar a conocer estudios en el campo de la historiografía y bibliografía españolas, con el paso de los años se ha convertido en una de las principales publicaciones especializadas en la historia y crítica de la literatura y el pensamiento hispánicos. Este año 2000 se publicó la 75ª entrega del Boletín. Los primeros 70 boletines están disponibles en una edición digital. En la actualidad se trabaja en una próxima entrega mejorada y ampliada a los últimos volúmenes.

      Asimismo, la Sociedad ha impulsado la serie «Estudios de Literatura y Pensamiento Hispánicos», formada en la actualidad por diez volúmenes. El último en aparecer se titula «Menéndez Pelayo, historiador. Su formación y su concepción de la disciplina».

      Junto a las numerosas publicaciones el propósito educador y difusor de la Sociedad ha tenido su expresión en numerosos cursos, conferencias y seminarios. En 1925 la Sociedad organizó formalmente los Cursos de verano para Extranjeros que el año anterior había creado el director de la Biblioteca Miguel Artigas. Con el tiempo estos cursos terminarían por cristalizar en la Universidad Internacional de Verano de Santander, que en 1947 quedaría integrada en la Menéndez Pelayo.

      La Biblioteca, dirigida en la actualidad por Xabier Agenjo, colabora en varios proyectos que ponen de relieve la vinculación de la cultura actual a las nuevas tecnologías. De este modo, se ha iniciado la creación de la Biblioteca Virtual de Menéndez Pelayo gracias a la Fundación Histórica Tavera y la Obra Social y Cultural de Caja Cantabria; el Archivo Virtual de la Edad de Plata de la Cultura Española 1868-1936, dirigido desde la Residencia de Estudiantes; también participa con la Residencia de Estudiantes en el Archivo Virtual Contemporáneo.

      Consulta de los fondos: es necesario formalizar una ficha de investigador que se facilita en el mismo centro.

      Horarios: Mañanas: de 9 a 13:30 h. (de lunes a sábado). Tardes: de 16:30 a 21 h. (martes y jueves en periodo lectivo, pero cerrado los meses de julio a septiembre).

      Cerrado: Sábados tarde y domingos.

      Dirección: C/ Rubio 6. 39007 Santander. Teléfono: 942-234 534. Correo electrónico: info@bibmp.com



Texto:Pablo Cabezón. Fotos: Roberto Ruiz


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