MUSEO DE LA NATURALEZA DE CANTABRIA


      Cabezón de la Sal en dirección hacia el valle de Cabuérniga, se encuentra la pequeña localidad de Carrejo. Es un hermoso lugar de casas de piedra rojiza en cuyo corazón se instaló a comienzos de la década de los noventa el Museo de la Naturaleza de Cantabria y para ello se rehabilitó una antigua casona conocida como Palacio de Gómez de la Torre o Palacio de Pedro de Ygareda. Se trata de un edificio del siglo XVIII de dos alturas y tejado a dos aguas. La elegante solana corrida del primer piso se eleva sobre un soportal con cinco arcos. En el cortavientos oriental se encuentra el escudo de armas de Barreda, Cos y Gayón. Al Palacio se añadió una capilla en el extremo occidental, rematada por una espadaña barroca. Hoy en día, hace las veces de sala de conferencias y audiovisuales y acoge también las exposiciones temporales.

       La casona fue habitada por la familia Ygareda y Barreda-Cos, cuyos descendientes constituyeron la Fundación Ygareda con el propósito de convertir la antigua residencia familiar en un centro cultural. El acuerdo con el Gobierno de Cantabria dio lugar al nacimiento de un museo dedicado a difundir el conocimiento de la fauna y flora de la comunidad.

      El Museo cuenta con unas 600 piezas de fauna y flora continental. La vida en el mar, ausente en las colecciones de Carrejo, puede verse en el Museo Marítimo del Cantábrico. La mayor parte consiste en animales naturalizados (disecados), algunos verdaderamente notables. Varias piezas fueron realizadas por José María Benedito miembro del Museo de Ciencias Naturales de Madrid y por J. Patón. Las más antiguas datan de 1926. Los fondos albergan también animales, algunos conservados en formol, que no se exhiben al público.

      Además, el Museo ha formado una muestra de algo más de cien árboles y plantas de Cantabria.

      El acercamiento a las diferentes especies animales y vegetales de nuestra región se realiza en el Museo mediante la combinación de mapas, paneles informativos que incluyen textos e ilustraciones realizadas por E. González Ruiz y Ruiz Olusquiza, una selección de árboles plantados en macetas y animales disecados, la mayor parte presentados en vitrinas. La muestra se divide en tres apartados a los que se dedican diferentes espacios individualizados bajo los títulos «La Franja Costera y los Ríos» (Sala A), «El Bosque» (Sala B) y «La Alta Montaña» (Sala C).

       Presiden la entrada al Museo un águila real que extiende sus alas sobre la puerta de acceso al primer espacio expositivo y una avutarda cuyo enorme tamaño (más de un metro) parece ser la única causa que justifica su presencia en este Museo, ya que vive en el centro y sur de la península.

       La Sala A, situada en la planta baja, se divide en tres secciones:

      - Sección 1ª. Una serie de paneles sirven de introducción a la muestra ilustrándonos sobre los condicionantes que afectan a la fauna local: climáticos (atlántico, templado y húmedo en la vertiente cantábrica y continental seco en la zona cercana a la meseta), edáficos (la composición de sus suelos como importante factor condicionante de la vegetación) y los topográficos (el relieve). La información de los textos se completa con un mapa en relieve de la comunidad autónoma que facilita la compresión de la orografía regional.

      - Sección 2ª. La Franja Costera. Otra colección de paneles acompañados por sus correspondientes ejemplares disecados, introducen las distintas especies vegetales y animales que habitan los acantilados, los islotes costeros, las playas, las dunas, y los estuarios. Se ven ejemplares de gaviota común, álcar, cormorán moñudo.

      - Sección 3ª. El Río. En esta sala podemos ver ejemplares disecados de aves de marismas y desembocaduras como la garza real, la garceta común, la barnacla negra y el ansar común y algunos mamíferos. Aquí se ha colocado un muestrario de anillas utilizadas para marcar a las aves.

       Bajo los accesos a la planta superior se han situado tres vitrinas en las que se reúnen parejas de ejemplares de aves rapaces nocturnas que viven en los bosques, poblados y montes de la región: el gran búho real, el búho chico, lechuzas comunes, autillos, lechuzas campestres. En las paredes del descansillo de las escaleras se han colgado varios carteles con pretensiones didácticas, referidos al Parque Nacional del Saja situado a pocos kilómetros de Carrejo

      Sala B. El Bosque. Se contemplan los diferentes tipos en función de sus especies y su localización. El caducifolio es el más extenso con robles, hayas, castaños, avellanos, acebos, enebros; el bosque perennifolio es el formado por madroños, encinas, alcornoques y el llamado de ribera con alisos, sauces blancos...

       En las vitrinas, algunos mamíferos pequeños como un grupo de ardillas con pelaje de distintas épocas del año, varios mustélidos (turón, comadreja, armiño, tejón, garduña), una pareja de gatos monteses y, sobre plataformas, los de mayor tamaño; un gamo, un ciervo común, un corzo y una jineta. Numerosos ejemplares de aves se exponen en esta sala: arrendejo, mirlo común, gorrión común, petirrojo, reyezuelo... y gavilanes y azores cuyas grandes colas y pequeñas alas facilitan su desplazamiento por las zonas de arbolado. También se han reunido algunos nidos construidos por estas especies.

       En Cantabria habitan algunos de los animales más amenazados y conocidos de nuestro país como el oso y el urogallo cantábrico. En esta sala, y respaldados con varios paneles, se pueden contemplar varios ejemplares disecados de urogallo y una pequeña hembra de oso pardo de bastante antigüedad. Como curiosidad también se muestra una pequeña selección de hongos.

      Sala C. La Alta Montaña. Destaca una maqueta en relieve de la zona de los Picos de Europa donde se encuentran los picos más altos de Cantabria como Peña Vieja (2613 m.) y Peña Prieta (2.536 m.). Aquí se enseña la única muestra de insectos de la región que se expone en el Museo. En dos vitrinas se recogen alrededor de 350 mariposas entre las que está la subespecie local Parnassius Apollo Pozazalensis.

       La mayor parte de los ejemplares de esta sala son aves rapaces diurnas, pobladoras en su mayoría de los espacios despejados de las grandes alturas. Prácticamente todos estos animales se han tenido que enfrentar a verdaderos problemas para sobrevivir. En esta sala se encuentran un ejemplar de macho y hembra de águila real (se calcula que casi una decena de parejas cría en la región), ejemplares de águila perdicera estable en el sur de Cantabria, águila culebrera y águila calzada, sólo presente durante unos meses en la comunidad. También en esta zona están representados el buitre común o leonado presente en la zona del Asón, el milano real de temporada, como el águila calzada y el ratonero. Los únicos mamíferos de esta sala son el ciervo común y el zorro.

       Se ha aprovechado un pequeño espacio anexo a esta sala para colocar tres vitrinas en las que se pueden observar los más familiares estorninos negros y pintos, urracas y perdices.

       El pequeño patio situado en la parte trasera del Museo se ha llenado de macetas en las que crecen numerosos ejemplares de árboles y plantas que pueden verse en Cantabria, agrupados por características comunes: caducifolio (encina, espino blanco, abedul, avellano, castaño, nogal, brezo, haya...); perennifolio (madroño, encina...); coníferas (pino insigne, pino negro, pino piñonero, tejo, ciprés de Arizona, ciprés de Monterrey...); de ribera (aliso, chopo, fresno florido....); árboles de jardín, frutales e importados (naranjo, plátano, higuera, sauco, bambú, adelfa, níspero...).

      El Museo se encuentra a medio camino entre la reserva natural del Saja y de la también protegida playa de Oyambre. Esta localización lo convierte en un lugar idóneo para hacer de la muestra de Carrejo un punto de referencia en las visitas a ambos lugares y este fue el objetivo expresado en el proyecto inicial: la institución sería un aula de la naturaleza dotada de monitores ambientales que desarrollarían diversas líneas de trabajo con grupos de escolares y particulares.

       La ambientación de las salas es agradable y predomina la claridad sobre la saturación en el montaje de piezas y paneles. No obstante, la muestra carece de la agilidad y del respaldo de medios audiovisuales e interactivos. Tampoco existe catálogo ni materiales didácticos que acompañen la visita.

       A pesar de estos problemas, María Candela Martínez responsable del Museo hasta este año de 1999, ha puesto en marcha una serie de proyectos expositivos, el último de los cuáles llevaba el título «Huevos de las aves» en el que se podían ver muestras de casi trescientas especies En otros se exhibieron reproducciones de dinosaurios, fotografías de la naturaleza regional y fósiles. Todas ellas fueron acompañadas de folletos divulgativos.

       Para proporcionar una visión completa de la flora y fauna de Cantabria, el Museo debería ampliar su colección de mamíferos, aves, reptiles e insectos de fauna continental y extenderse a aquellas especies que viven dentro de las aguas del mar y de los ríos. Igualmente debiera darse un trato más ambicioso al mundo vegetal.

      Horarios: En verano: de martes a sábado de 11 a 14 h. y de 16 a 18 h.

      Resto del año: de martes a sábado, de 11 a 14 h. y de 16 a 19 h.

      Domingos y festivos: de 11a 14 h.

      Cerrado: Todos los lunes, los días 1 y 6 de enero, Viernes Santo, el día 1 de mayo y el 25 de diciembre.

      Guías: El Museo puede visitarse en grupo o individualmente, contando con un servicio de guías a disposición del público.

      Precio: Entrada gratuita.

      Dirección: Museo de la Naturaleza de Cantabria. Plaza Águila Calzada o Plaza Pedro Ygareda. 39509 Carrejo-Cantabria. Teléfono: 942 70 18 08. Fax: 942 70 14 98



Texto:Pablo Cabezón. Fotos: Roberto Ruiz


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