COLECCION DEL ATENEO
DE SANTANDER


      Ateneo: «Del nombre del templo de la diosa Atenea en Atenas, se aplica generalmente a algunas asociaciones culturales y al local en que están establecidas» (Diccionario María Moliner del uso del español).

      El 10 de enero de 1914 don Álvaro Pombo proclamaba «Intentemos crear la casa de la intelectualidad montañesa». Con esta declaración hecha ante un grupo de ilustres santanderinos en una de las tertulias que tenían lugar en su casa, daba a conocer su propósito de impulsar la creación de una asociación cultural en la capital montañesa, a imagen de otras aparecidas en distintas ciudades españolas.

      La nueva institución tenía en Santander varios antecedentes: el Liceo Artístico y Literario inaugurado en 1841, con la publicación «El Buzón de la Botica» como su expresión literaria; el Ateneo Mercantil, Industrial y Recreativo fundado en 1865, que a lo largo de ocho años se ocupó de «cultivar los estudios científicos, literarios y de bellas artes»; y el último y más cercano ejemplo, el Casino Montañés, donde se celebraron numerosas veladas literarias y musicales, además de ser el germen de la futura Biblioteca Municipal.

El 1 de mayo de 1914 se celebró la sesión constitutiva del Ateneo en los salones de la Diputación Provincial. La asociación alquiló el céntrico Salón Variedades, un local en desuso por la competencia de otros lugares de espectáculo, para convertirlo en su sede, aprovechando el auditorio para impartir conferencias y las depedencias para ubicar en ellas la biblioteca que, con el tiempo, acabaría por convertirse en una de las mejores de la región. En la actualidad alcanza casi los 20.000 volúmenes.

La sesión inaugural del Ateneo se celebró el 29 de julio de 1914 en el Teatro Principal y fue presidida por Alfonso XIII, quien donó quinientos volúmenes a la biblioteca de la institución. En otoño de ese mismo año se organizó la primera conferencia pública pronunciada por Gonzalo Cedrún de la Pedraja que habló sobre «El servicio militar como servicio público».

En aquel tiempo la asociación tenía en funcionamiento las secciones de Bellas Artes, Historiografía Montañesa, Música, Literatura y Ciencias Morales y Políticas, que apenas han variado durante su ya casi centenaria vida.

El 6 de enero de 1917 un incendio destruyó la sede del Ateneo. Provisionalmente, la Institución buscó acomodo en la calle Lepanto. La biblioteca comezó a rehacerse y algunos pintores donaron obras para decorar las nuevas paredes. En 1921 el Ateneo se instaló en un local en la esquina que formaban las calles San José y el Arcillero.

La nueva sede se levantó en el solar donde había estado el Teatro Principal desde 1839, devorado por el fuego en 1915. El arquitecto Valentín R. Lavín del Noval decidió recordar el anterior edificio conservando en la fachada del nuevo local cuatro arcos de la antigua entrada.

Las instalaciones del Ateneo casi se salvaron totalmente del incendio que destruyó el centro de Santander en 1941. Allí continuó desarrollando sus actividades. Sin embargo, las obras de reconstrucción de la ciudad obligaron a cerrar en 1948, tras una conferencia de Eugenio D´Ors sobre «Libros de caballerías». Se inició una etapa provisional en la calle de los Escalantes que concluiría en 1961.

Cuando se planificó la reconstrucción de la zona destruida por el incendio del 41, la Dirección General de Arquitectura y los técnicos municipales desarrollaron el proyecto de levantar una plaza denominada de Velarde, conocida desde el comienzo como «plaza Porticada». Dos estrechos pasos denominados como recuerdo histórico del Arcillero y de la Puntida permitían acceso a la calle Rualasal. El traslado de 1961 llevó al Ateneo al pasaje del Arcillero.

Después de una larga negociación en la que intervinieron el Gobierno regional, Caja Cantabria y el Ateneo, éste estrenó en 1989 su nueva sede en la esquina de las calles Gómez Oreña y Pedrueca, en un edificio reformado en 1984 que había sido construido en 1935 para Ateneo Popular sobre un proyecto de Deogracias M.Lastra. El traslado coincidió con la celebración del setenta y cinco aniversario del inicio de sus actividades. Con este motivo, organizó una muestra en el Palacete del embarcadero en la que se reunieron parte de sus fondos artísticos.

La actual sede es una cosntrucción de corte racionalista de tres alturas. El interior del edificio que había sido utilizado como residencia de estudiantes fue totalmente reformado. En la planta baja se instaló el salón de actos; en la primera la biblioteca y las dependencias administrativas; en la segunda la cafetería y salón social; y en el tercer piso se instaló el Centro de Estudios Montañeses.

Las artes plásticas han sido parte importante en las actividades culturales programadas por el Ateneo desde su fundación. Por su tribuna, desde 1914, han pasado una larga nómina de críticos y ensayistas que han hablado y debatido de pintura, escultura y arquitectura –en 1924 se celebró en él el X Congreso Nacional de Arquitectos–.

Entre los conferenciantes históricos se cuentan José Moya, quien en 1923, hablaba de Velázquez; Gerardo Diego, en 1927, hacía lo propio de Juan Gris, el Cubismo y Gutiérrez Solana. Este pintor ocupó también a Camón Aznar en 1946 y al año siguiente a Simón Cabarga. En 1954 el invitado fue Vicente Marrero para comentar la obra escultórica de Angel Ferrant. Por último, es de recordar, la aproximación de Enrique Lafuente Ferrari a Velzquez en 1964, con motivo del centenario de su muerte.

La colección del Ateneo está formada por doce acuarelas, cinco esculturas, tres serigrafías y litografías, once grabados, caricaturas de cuatro autores, doce fotografías, doce dibujos y medio centenar de óleos. Estas obras se encuentran repartidas por las diferentes dependencias.

El Ateneo de Santander fue durante las primeras décadas de este siglo uno de los principales impulsores de la cultura en la región, con importantes hitos como las exposiciones «Artistas Montañeses» de 1918 y la dedicada al «Arte Regional» de 1932. Un gran número de los artistas cántabros estuvieron muy vinculados a la institución como socios, como miembros activos de alguna de sus tertulias o porque su Sección de Bellas Artes fue quien los sacó del anonimato. En este núcleo podríamos incluir a los pintores Gerardo Alvear, Ángel Espinosa, Casimiro Sainz, Flavio San Román, Gutiérrez Solana, Pancho Cossío, Ricardo Bernardo o Antonio Quirós; escultores como Daniel Alegre o Victorio Macho; dibujantes como Francisco Rivero Gil o caricaturistas como César Jenaro Abín o Alfredo Felices.

El grueso de la colección está formado precisamente por obras realizadas por estos autores. Otros artistas presentes en las colecciones son Manuel de Miguel Blay, Ángel Medina, Rogelio de Egusquiza, Dimitri Papageorghiu, Gregorio Prieto, Antonio Martín Lanuza, Leopoldo Huidobro, Fernando Calderón, Eugenio Cortiguera, José Gómez, Manuel Lledias, José Villalobos, Cobo Barquera, Julio Sanz Saiz, Lino Casimiro Iborra, Miguel Vázquez, Xesús Vázquez, María Revenga, Eduardo Sanz, Julio de Pablo, Gloria Torner...

Gerardo de Alvear (Siete Villas, 1887-Madrid, 1964) fue un autor muy vinculado a la historia del Ateneo. Expuso por vez primera el año de su fundación. En 1921 fue nombrado presidente de la Sección Artes Plásticas y expuso en sus salas antes y después de su vuelta de Argentina donde permaneció entre los años 1935 y 1950. Se conservan cuatro óleos y una acuarela. El pintor Ricardo Bernardo (Solares, 1897-Marsella 1940) tuvo en el Ateneo la oportunidad de darse a conocer y expuso en sus salas en varias ocasiones hasta su marcha a Francia. La institución posee cuatro lienzos suyos entre los que se encuentra el retrato «Teresa».

El caricaturista y pintor César Jenaro Abín (Cabezón de la Sal, 1892-Santander, 1974) expuso por primera vez en el Ateneo en diciembre de 1914 repitiendo en 1918,1922, 1928 y 1959. El Ateneo no conserva ninguna obra suya.

El escándalo que supuso la exposición del todavía desconocido Pancho Cossío (San Diego de Baños, Cuba 1894-Alicante 1970) en 1921, no alejó al artista del Ateneo donde continuó presentando sus trabajos. La institución dedicó en 1946 una retrospectiva a este pintor que introdujo por primera vez la vanguardia plástica en la Montaña.

Antonio Quirós (Santander 1912-Londres 1984) también se daría a conocer en varias muestras que tuvieron lugar durante los años treinta en el Ateneo donde llegó en 1935 a exponer en solitario en una muestra que reunió algunas de sus mejores obras de este periodo profundamente influido por el surrealismo. Los fondos no conservan, sin embargo, nigún ejemplar de este autor.

El dibujante y caricaturista Francisco Rivero Gil (Santander 1899-México D.F. 1972) presentó sus trabajos en un par de ocasiones durante los años veinte en el Ateneo, que desgraciadamente no conserva ninguna obra suya.

El dibujante y futuro maestro de Manuel Gómez Raba y Fernando Calderón, Flavio San Román (Bárcena de Cicero, 1889-1951) expuso en solitario en varias ocasiones en el Ateneo que conserva un retrato del pintor Agustín Riancho.

A pesar de estar presente en varias muestras colectivas organizadas desde su fundación, la monográfica que el Ateneo dedicó a Riancho (Entrambasmestas, 1839-1929, Ontaneda) en 1922, supuso la primera oportunidad para este creador de alcanzar el reconocimiento del gran público. La colección cuenta con dos óleos y un par de dibujos de este solitario autor que, al prepararse aquella exposición, cuando fue preguntado por el precio que pedía por sus cuadros exclamó «¿Precios? ¡Qué se yo! He venido a ver si saco mil pesetas para comprar una vaca y, si es posible, otras mil para ir pasando el invierno próximo».

En octubre de 1914 se organizó una muestra de los trabajos dispersos de Casimiro Sainz y Sainz (Matamorosa, 1853-1898). La institución posee el pequeño dibujo suyo de un paisaje.

El paisajista Manuel Salces (Suano, Reinosa 1861-Madrid, 1932) fue otro de los autores regionales clásicos que también expusieron sus lienzos en la institución santanderina que, en 1962, organizó una antológica de su obra aunque no conserva ninguna obra de él.

De quien sí posee un espléndido óleo es del cántabro Francisco Iturrino (Santander, 1864-Canges sur Mer, 1924).

El escultor palentino Victorio Macho (Palencia, 1887-Toledo, 1966) tuvo una vinculación permanente con Santander hasta su salida de España. En 1914 presentó su proyecto de monumento a Menéndez Pelayo, en los años veinte su proyecto de monumento a Concha Espina y el Cristo que realizó para los Corrales de Buelna. La institución conserva una de las copias de una cabeza de bronce de Santiago Ramón y Cajal.

Otro de los escultores que también frecuentó los salones del Ateneo fue Daniel Alegre (Escalante, 1887-Santander, 1949) a pesar de estar ausente de la colección.

El incendio de 1941 dañó el lienzo «Los mendigos» también conocido como «Pobres a la lumbre» del pintor Gutiérrez Solana, una de las personalidades artísticas más habituales en el Ateneo que le dedicó una antológica en 1947. La desaparición de aquel lienzo privó a la colección de la única obra que del pintor poseía.

      Horarios:

      Salón Social y Cafetería

      mañana de 9:00 a 13:00

      tarde de 16:00 a 21:30

      Biblioteca y Secretaría

      mañana de 9:00 a 13:00

      tarde de 16:00 a 21:00

      Acceso: El acceso para consultar los fondos de la biblioteca es libre, aunque con prioridad para los socios. El préstamo está limitado a los socios.

      Precio: Entrada gratuita.

      Dirección: C/ Gómez Oreña, 5-1º

      39009 Santander

      Tel. 9421 212 820

      Fax 942 360 520

      Internet: http://www.atesant.es

      E.mail: ateneo11@sarenet.es



Texto:Pablo Cabezón. Fotos: Roberto Ruiz


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