Santa María la Real Piasca
(8 de Enero de 2002 )


Este importante yacimiento palentino ya fue investigado por Miguel Angel García Guinea

Un equipo de arqueólogos ha trabajado recientemente en la excavación de una parte del yacimiento de Monte Cildá, situado en el término municipal palentino de Olleros de Pisuerga, donde se asentó un campamento de origen cántabro que funcionó hasta el siglo V después de Cristo. Estos hallazgos prevén completar las labores llevadas a cabo en los años sesenta por el profesor Miguel Ángel García Guinea.

La excavación se centró en un principio en una puerta de acceso al campamento, que estaba flanqueada por dos torres, aunque posteriormente se amplió a un lienzo de la muralla.

La investigación arqueológica está financiada por la Junta de Castilla y León y ejecutada por la empresa Alacet. Los trabajos comenzaron el primer día de octubre y se prolongaron hasta el 15 de diciembre. El objetivo de esta excavación es conocer el mayor número de datos sobre este asentamiento romano con el objetivo de llevar a cabo los trabajos necesarios para preparar el yacimiento a una exhibición pública con fines culturales y turísticos.

Estelas funerarias

La existencia de un yacimiento en Monte Cildá ya era conocida desde hace siglos. Las primeras excavaciones se remontan a finales del siglo XIX y fueron ejecutadas por Romualdo Moro por encargo del Marqués de Comillas. Entonces se descubrió parte de la muralla y se localizó una treintena de estelas funerarias de época romana, fechadas en el siglo III después de Cristo.

El castro tiene su origen, según Óscar Alonso, director de la excavación, en torno al siglo III antes de Cristo, en la época cántabra, aunque aún no se ha podido constatar con precisión su época. Durante las guerras cántabras, fechadas en los años 29 y 19 antes de Cristo fue un asentamiento militar de la legión que tuvo su sede en Herrera de Pisuerga, cerca de Monte Cildá.

A mediados del primer siglo de la era cristiana dejó de funcionar como asentamiento militar romano y la población que residía en torno al castro se trasladó a Santa María de Mave. En el siglo III, durante la invasión germánica, resurge el uso militar de Monte Cildá, y en el V los visigodos toman el asentamiento, desapareciendo la ocupación romana.

En el año 754, la zona es tomada por los musulmanes, que obligan a retirarse a la población existente, aunque ellos no se quedan allí. «Monte Cildá se convierte en una especie de tierra de nadie», explica Óscar Alonso. En el siglo X, con motivo de la Reconquista, los cristianos toman de nuevo el asentamiento militar.

Puerta con dos torres

La muralla que es objeto en la actualidad de estudios arqueológicos está fechada probablemente en el siglo V, durante la invasión visigótica y, según el resultado de las investigaciones, puede ser el resultado del refuerzo de una muralla ya existente. García Guinea, en los años sesenta, siguió esa muralla, localizó nuevas estelas funerarias y llegó a la puerta de acceso, pero no la excavó. Precisamente, el trabajo que el equipo de arqueólogos lleva a cabo estos días consiste en completar aquella investigación de García Ginea.

Óscar Alonso asegura que la investigación actual ha llegado a la conclusión de que la planta de la muralla varía con respecto a la que publicó el profesor García Guinea. Alonso detalla que se conservan los apoyos de ambos lados de la puerta, en concreto se trata de dos piezas cuadradas de piedra tallada con dos hoyos para encajar el anclaje del eje de la puerta.

Todavía se desconoce a qué época pertenece esta zona, aunque se supone que puede datar del siglo III al V después de Cristo. El objetivo de la Junta es acondicionar la zona arqueológica de Monte Cildá para que pueda ser visitada. Ya existen incluso señalizaciones que indican el lugar exacto del antiguo campamento romano. Una vez que la empresa Alacet termine su trabajo será otra firma la que lleve a cabo la preparación del yacimiento como destino cultural y turístico.


Arriba                Indice de Reportajes