Y que cumplas muchos más, Primer centenario de los Jardines de Pereda


El 21 de febrero de 1901 el Estado cedió oficialmente a la ciudad los terrenos de relleno «robados al mar» en lo que con el tiempo acabarían siendo los Jardines del Boulevard o Jardines de Pereda. El primer centenario de los Jardines de Pereda será este año por partida doble por cuanto fue también un 17 de junio de 1901 cuando se aprobó el diseño original redactado por la Dirección de Paseos y Arbolados del Ayuntamiento de Santander.

      Desde entonces muchos son los avatares por los que ha pasado este espacio de la ciudad y reducto durante un siglo de los juegos de los niños y los paseos de los mayores.

       libro «Parques y jardines de Santander», escribió en 1988: los Jardines de Pereda son «un bonito y magnífico parque público, cuidado y muy variado en especies». En sus 30.000 metros cuadrados (incluida la Plaza de Alfonso XIII) se pueden encontrar cedros, palmeras, magnolios, plátanos, tejos, tilos, chopos, olmos, pinos, sauces llorones y un largo etcétera, producto de décadas de reformas y modificaciones. Ahora está en ciernes una nueva reforma integral del conjunto, ya que si algo es de común dominio público es que este espacio verde, «Los Jardines», se encuentra degradado.

       Cercado por glorietas, gasolineras, aparcamientos y carreteras, lo que otrora fueran vistosas galas de Los Jardines son hoy harapos vergonzantes que pudorosamente se cubren. Palas excavadoras, un templete muy deteriorado y sin uso, tiovivos al asalto del caminante, sendas bacheadas, césped con calvas, monumentos deteriorados, un estanque de aguas estancadas con ánades como nuevos robinsones, bancos que no invitan a sentarse... Del jardín que fue, ha sido y es también mingitorio improvisado en los mil y un recodos que ofrece al paseante, escaparate para el comercio carnal, reducto de aves nocturnas del más variado pelaje, lugar de paso más que de encuentro... Difícil es imaginar hoy el esfuerzo generoso de los santanderinos que cubrió el parque de árboles hace un siglo, ni los conciertos matutinos de la banda de música, ni la visita del Rey Alfonso XIII, ni la presencia de Concha Espina y Menéndez Pelayo... De los jardines sólo queda el nombre, pero un nombre con historia.

      Fue un 17 de junio de 1901 cuando el Ayuntamiento aprobó la moción del alcalde Ricardo Horga, que decía así: «Una de las secciones más importantes en las obras de embellecimiento del terreno robado al mar en la Dársena de la Ribera es sin género de dudas la de jardines que deben ocupar la explanada al este de la gran avenida de las Naos. No ha de encarecer el que suscribe ni la importancia de la obra ni la necesidad de llevarla a cabo para la próxima estación veraniega, limitándose a presentar a la aprobación el plano, proyecto y presupuesto que para su inmediata realización ha presentado a la Alcaldía el director de Paseos y Arbolados, suplicando a la Corporación que en caso de aceptar la idea se sirva aprobarla para que la obra pueda ejecutarse para la época fijada».

      El proyecto aprobado fue redactado por la Dirección de Paseos y llevaba por título «Proyecto de jardín público en la continuación del boulevard», con un presupuesto de ejecución de 5.450 pesetas.

      La idea recibió una cálida acogida popular, que rápidamente se incorporó al proyecto con donaciones.

      «Prendió la idea de contribuir a la creación de los jardines ya trazados, a lo largo de los terrenos conquistados al mar -escribe Simón Cabarga sobre el año 1902-, desde la Avenida hasta la calle del Martillo, como primera etapa, y el municipio comenzó a recibir ofrecimientos de plantas exóticas cultivadas con cariño en jardines y huertos particulares, y sobre todo de árboles cuyos plantones fueron llegando en verdadero pugilato de colaboración».

      a, a diario, relacionaban los donantes, en número tan abultado que hubo de crearse una comisión especial para proceder a seleccionar tan peculiares «donativos»: tilos, palmeras, magnolios, acebos, «Kaignon Bolova» y «Salisturi adianal folia» o «de los cuarenta escudos», naranjos dulces, fénix, bambúes, araucanias, cedros, dracenas, cañas de Indias, evónimos, aligustres, laureles, clitomedias, pinos, granados, bojes, daturas, castaños de Indias, perales silvestres, limoneros, árboles del paraíso...

      Propiamente, los jardines adquirieron su configuración esencial en 1905, en que se inauguraron oficialmente, aprovechando la Exposición de Artes e Industrias, con sus grandes pabellones que posteriormente fueron derribados. Había inicialmente un templete de madera, que alguna surada arruinó, una columna mingitoria, una fuente-surtidor, un estanque y quioscos. Con sus avenidas de tilos y plátanos el diseño interior contemplaba sendas y vericuetos.

      El 23 de enero de 1911, el polígrafo Marcelino Menéndez Pelayo leyó el discurso inaugural, en representación del Rey, del monumento a Pereda, obra de Coullat Valera. Menéndez Pelayo -rememoraba Simón Cabarga-, achacoso físicamente, pronunció una bellísima pieza literaria en homenaje al escritor.En 1912 se aprobó la construcción del templete de música, esta vez de hierro forjado, obra realizada en los Talleres de Corcho; y, en 1913, el Ayuntamiento aprobó la construcción del estanque (el Estanque del Boulevard) «con un surtidor de agua que podría lanzarla hasta la altura de los edificios del Paseo». El estanque tenía una superficie tres o cuatro veces superior al actual, explica el actual concejal Fernando Pérez, quien ha propuesto recientemente recuperarlo en su extensión y con la fluidez de agua originales.

      Los jardines se reforman en 1927 con la introducción de las estatuas al doctor Vicente Quintana y la fuente dedicada a Concha Espina, obra ésta de Victorio Macho -en 1960 se dedicó un frontón tras la fuente a su hijo Víctor de la Serna-.

      «Ya agonizando el veraneo oficial -reza la crónica de Fermín Sánchez González-, los Reyes acuden a inaugurar el monumento a la eximia escritora doña Concha Espina, congregándose como una guardia de honor al lado de los soberanos y de los hijos de la homenajeada 32 alcaldes de los ayuntamientos de la provincia, que escucharon las cuartillas que doña Carmen de la Vega Montenegro leyó por la comisión organizadora, una carta de doña Concha Espina y el discurso que el alcalde pronunció admitiendo con orgullo el monumento que se le entregaba para honra de la escritora y del pueblo».

      En 1949 el arquitecto municipal propone y obtiene el adecentamiento de los Jardines tras la retirada de los barracones en que estuvieron instalados «provisionalmente» durante ocho años los comerciantes del centro afectados por la destrucción de la ciudad en el incendio de 1941. El arquitecto califica su propuesta de «urgente», dado que se «priva a los niños de la mejor parte del jardín en este tiempo en que no pueden tomar el aire y el sol en las playas y porque su estado actual da lugar a que se produzcan charcos de agua que al descomponerse pueden poner en peligro la salud pública».

      Este espacio, que originariamente estuvo ocupado por una calle paralela al Boulevar de Pereda, se optó por seguir dejándolo libre pues tal era la acumulación de niños que se requería un área despejada para sus juegos. De esta época, la última gran reforma realizada, datan los bancos de piedra con respaldo de hierro forjado y también una fuente decorativa en mitad de la avenida y varias pilastras de piedra con jarrones tallados en la línea de bancos. El presupuesto fue de 153.479 pesetas.

      Sobre los jardines de Pereda se ha entablado estos días un debate político sobre su reforma. Partiendo de la premisa de que este parque es seña de identidad de la ciudad y que se encuentra muy deteriorado, el concejal de PSOE-Progresistas Fernando Pérez llevará al próximo pleno municipal la propuesta de «devolver el esplendor» a «Los Jardines» mediante un concurso de ideas que respete el proyecto natural. Pérez pidió una remodelación que tenga en cuenta el medio ambiente y el arte para que los Jardines de Pereda vuelvan a ser un parque romántico, de tipo inglés, en donde el diseño y la vegetación se caractericen por su exuberancia, apartándose del modelo rectilíneo de los jardines franceses. En su propuesta sugiere devolver las instalaciones y juegos infantiles a la Plaza Alfonso XIII, ampliar el estanque, homogeneizar y reubicar los quiscos y rehabilitar el templete, la fuente de los meones y el mobiliario, siempre siguiendo el modelo original. Por su parte, y sin precisar bajo qué criterios, el equipo gobernante en Santander, compuesto por el Partido Popular y el Partido Regionalista, coincide en la necesidad de reformar los Jardines de Pereda, pero esperará a que concluyan definitivamente las obras del saneamiento de la Bahía para no tener que levantar después lo que se ejecute. Ya se ha efectuado el estudio de detalle, del lugar, pero se desconoce bajo qué criterios se efectuará dicha reforma.


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