Hola Rafa.
No he podido estar en tu despedida. No he podido estar, como tantas otras veces no he estado en el sitio donde me buscabas. Este ha sido mi sino.
Pero siempre supiste encontrarme. Desde hace más de 30 años hemos estado el uno para el otro, sin ruido y sin estridencias. He seguido y tú me has hecho seguir cada una de las empresas en las que te comprometías hasta el fondo.
¡Que pocos hombres quedan así!
Hoy tengo que decirte adiós. Un hasta siempre, quizás. Un hasta luego.
Y aunque no soy muy dado a los sentimentalismos, no he podido evitar pasar unas cuantas horas, muchas en realidad, recordando, reviviendo, gran parte de los momentos que compartimos.
Desde el México del 78, no recuerdo bien las fechas, hasta hace apenas siete días que hablamos por última vez, son muchas las experiencias que hemos tenido la oportunidad de compartir. Tengo fantásticos, divertidos y entusiasmados recuerdos de todas ellas. Has sido un gran amigo y mejor persona.
Has dejado algunas cosas sin terminar y estoy seguro, que por tu temperamento, eso no te lo perdonas. Pero la vida es así: inesperada y sorprendente.
Todos los que te hemos querido, te seguiremos queriendo. Allá donde estés.
Lamento muchísimo que nos hayas dejado tan pronto.
Que seas feliz donde te encuentres.
Julián.


