Mi nombre es Fernando Uriel Benito, de 30 años de edad, soy Licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (UPV). Actualmente estudio el Máster en Patrimonio Histórico y Territorial en la Facultad de Filosofía y Letras, en el edificio Interfacultativo de la Universidad de Cantabria.
Autóctono de la ciudad de Santander, me dirijo a ustedes para denunciar el lamentable estado en el que se encuentra el Embarcadero Real de la Península de la Magdalena de Santander. Sus fachadas se encuentran “pintarrajeadas” (como especialista en Arte y Patrimonio, comprendo el graffitti como una forma de expresión artística sublime y no pude ver ninguna expresión ni gusto en esos borrones y letras sueltas sin sentido) y su interior se ha convertido en un improvisado vertedero, depósito de latas y colillas de canutos, ya que su única ventana se encuentra abierta y rota.
El lugar es un rincón anónimo, tranquilo, y sin duda muy especial. Ofrece las mejores vistas de la Bahía de Santander, desde él se puede ver la playa del puntal, Peña Cabarga, el promontorio de San Martín, unas impresionantes vistas del Hotel Real,…
Se encuentra situado sin duda en un lugar estratégico y privilegiado. Franqueado por la mítica playa de Bikinis y la Sede de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Fue diseñado como Embarcadero Real para los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg en la primera década del s. XX y proyectado por los arquitectos cántabros Javier González de Riancho y Gonzalo Bringas. Está construido con materiales de primerísima calidad idénticos a los de El Palacio de la Magdalena, piedra de sillería y ladrillo. Las dimensiones del mismo no superan los 5x5 metros cuadrados, por lo que el coste económico de la restauración y limpieza del monumento histórico-artístico no sería muy elevado, sólo se necesitaría una limpieza con agua a presión y arena para la eliminación absoluta de la tinta que desembellece las fachadas, una limpieza de su interior y la fabricación de una puerta y una ventana de madera que embellezcan, aún más, el conjunto.
Soy una persona que por motivos de estudios y de trabajo viajo mucho, considero que Santander es una de las mejores ciudades del mundo para vivir, y digo vivir, la palabra VIVIR, en el más amplio sentido. Amo la ciudad en la que vivo y exijo se actúe inmediatamente en la restauración y limpieza de este Monumento Histórico-Artístico.
Muchísimas gracias por su atención y espero antes de finalizar el verano poder volver a pasear con una de las bicicletas del Ayuntamiento de Santander (TusBic) animando a todos los ciudadanos de Santander y turistas nacionales y extranjeros a disfrutar de este servicio tan saludable como práctico.
Aprovecho para felicitar la labor de D. Íñigo de la Serna, Alcalde de Santander por todos sus esfuerzos para que esta ciudad y su Bahía sean catalogadas como una de las ciudades más bellas del mundo y sea conocida internacionalmente.
Muy atentamente: Fernando Uriel Benito


